PLANTAS CON CONCIENCIA NUEVAS TEORÍAS
Sobre este episodio
PLANTAS CON CONCIENCIA NUEVAS TEORÍAS Las plantas no tienen neuronas. Pero parece que hacen planes y toman decisiones. Las nuevas teorías, como la del filósofo Paco Calvo, están revolucionando el mundo académico. Incluso, han llamado la atención del Pentágono. Quienes ya se muestran interesados en aplicar estos avances a la inteligencia artificial de las máquinas que colonizarán Marte. Con todo, no hay que antropomorfizar a las plantas. Estos científicos diseñan experimentos para averiguar si las plantas piensan o solo reaccionan ante el entorno. Las plantas pueden exhibir conductas sofisticadas. Hay sistemas vegetales que tienen capacidad de anticipación, toman decisiones y resuelven tareas. Desde luego, su inteligencia no se parece a la nuestra. Algunas tomateras producen sustancias químicas cuando les atacan las orugas. Y estas sustancias hacen que adopten un sabor desagradable para sus atacantes. Al mismo tiempo, estos olores viajan por el aire y avisan a las otras plantas para que empiecen a fabricarlas también. Al final, vuelven a las orugas caníbales, ya que acaban por devorarse entre ellas. Como vemos se establece toda una carrera armamentística entre plantas y herbívoros. Las hay que están domesticadas, como las lentejas. Son conformistas, no tienen que preocuparse de nada: disponen de abono, agua y cuidados. Las especies silvestres son más despiertas, ya que tienen que buscarse la vida. En los experimentos han observado que el arroz salvaje explora y zigzaguea. Mientras que el cultivado, solo crece, despreocupado, de lo que le rodea. Es decir, que la planta silvestre emplea un repertorio de conductas más ricas que en las domesticadas. Según este nuevo enfoque, no hace falta tener cerebro para hablar de inteligencia. Si un organismo demuestra que tiene capacidad de anticipación, podría ser un signo de vida interior insospechada. Las plantas procesan la información que les llega. La luz, la humedad o los nutrientes. Con esos estímulos, ha de integrarlos y dar una respuesta flexible, adaptada y dirigida. Los girasoles orientan sus hojas en la dirección en la que saldrá el sol. Hacen una predicción, antes del alba, y ya dirigen su posición. Este proceso de anticipación es crucial para una planta. Ya que está fija en el suelo y no puede moverse. Así que le interesa conocer dónde estarán sus nutrientes. La falta de agua les provoca estrés. Y cierran los estomas, los poros del envés de las hojas, si la cosa se pone difícil. Además, reduce su metabolismo y comunica su estrés hídrico a sus vecinas a través de las raíces. Las plantas que han sido avisadas seguirán verdes y las que no, se secarán. Incluso, las plantas con flores le dan pistas a los insectos polinizadores. Dentro de una flor hay unas marcas, invisibles para nosotros, que son como la pista de aterrizaje para el insecto. A las plantas se las puede anestesiar. Y así dejan de actuar y suspenden la fotosíntesis. Cuando se pasa este efecto, la planta va reanudando, poco a poco, sus actividades. Es como si recobrasen su conciencia. Esto sería un problema para los vegetarianos. Si tienen conciencia, pueden sentir y sufrir. Igual que los animales, que los vegetarianos evitan en su dieta. Las plantas se comunican con sus vecinas mediante micorrizas, redes que forman hongos y raíces. Dominan el lenguaje de los aromas. En su idioma hay 1.700 compuestos volátiles. Por ejemplo: El olor a césped, recién cortado, es una señal de alarma. Algunas contratan a sus propios guardaespaldas. Las judías de Lima atraen a unos ácaros depredadores para mantener a raya a la araña roja. Otras segregan un néctar extrafloral. Por último, pueden ser calculadoras. Los guisantes pueden ser conservadores u optimistas a la hora de extender sus raíces. Si calculan que hay nutrientes de sobra, serán cautos con los recursos metabólicos. Si pronostican escasez, asumirán riesgos. Todavía queda mucho por descubrir en este nuevo paradigma sobre lo que es la vida y la inteligencia. De momento hay más preguntas que respuestas.