EL CABALLO EL ANIMAL QUE CAMBIÓ NUESTRA SOCIEDAD
Sobre este episodio
EL CABALLO EL ANIMAL QUE CAMBIÓ NUESTRA SOCIEDAD Fuimos centauros durante 6.000 años. Lo que duró la alianza entre el hombre y el caballo. Ni siquiera las relaciones que hemos tenido con los dioses, han sido tan estables. Las tribus nómadas cabalgaron por las estepas asiáticas antes de que nacieran el judaísmo o el hinduismo. Si el caballo no hubiera existido, aún estaríamos lanzándonos piedras, advierten los historiadores. La despedida de esta larga relación ha durado siglo y medio. Todavía vemos caballos en los hipódromos, en fiestas, romerías, campos o montes. Aunque el caballo hoy es como un instrumento deportivo, terapéutico o un signo de estatus. Un urbanita actual no sabe apreciar hasta qué punto este animal transformó nuestro mundo. Impulsó la economía. La agricultura fue posible gracias a su domesticación. Revolucionó el transporte. Sirvió para que las órdenes de caballería cambiasen su manera de luchar. Además, la literatura no sería lo mismo sin Rocinante. Incluso, son los protagonistas en numerosas obras de arte. El Guernica, de Picasso, utiliza el caballo para universalizar el sufrimiento. Luego, la fotografía se modernizó con el aliciente de captar la magia del galope. Caballos y carruajes, se convierten en objetos de consumo ostentoso. En el presente se nos hace difícil imaginar, cómo fueron las urbes repletas de estos ejemplares. En el siglo 19, Gran Bretaña tenía un caballo por cada diez habitantes. La proporción en Estados Unidos de era 1 a cuatro. Sólo en Manhattan, había 130.000. Imaginaros cómo debían de oler las ciudades entonces, cuando los caballos dejaban 1.100 toneladas de estiércol y 270.000 litros de orina al día. A finales del siglo 19 vivían en Londres 300.000 caballos. Los de ciudad se jubilaban a la edad de cinco años. O a los cuatro, si tiraban de tranvías. Había incontables accidentes. El bordillo de las aceras fue una consecuencia de la centaurización de las metrópolis. En el Nueva York de 1867, morían cuatro peatones y cuarenta resultaban heridos cada semana. Y no era por los salteadores de caminos, sino por los caballos. Es un animal que suele huir por naturaleza. Sin embargo, logramos adaptarlos a nuestros fines. Hemos metido a este pobre herbívoro en mil batallas. Murieron ocho millones de caballos en la Primera Guerra Mundial. Donde los perros también jugaron un papel destacado. Fue su velocidad lo primero que nos atrajo de ellos. Los españoles llevaron sus caballos a América ante el asombro de los nativos. Los primeros cowboys fueron judíos españoles que huían de la inquisición. Y se hicieron ganaderos para no ser descubiertos. La avena, el heno y el agua, fueron el combustible imprescindible para darles fuerza. De hecho, las prestaciones de los motores, siguen midiéndose en caballos de potencia. Hasta que la máquina de vapor, primero, y el motor de explosión, después, les dieron un merecido descanso, a mediados del siglo 20. Gracias x todo queridos amigos.