CLEARVIEW LA APP QUE SE QUEDA CON TU CARA
Sobre este episodio
CLEARVIEW LA APP QUE SE QUEDA CON TU CARA La plataforma norteamericana Clearview cuenta con una base de datos enorme. Los rostros de cientos de millones de personas en todo el mundo. El FBI la usa para detectar sospechosos. De momento, esta prohibida en Europa, aunque ya le han caído multas a unos cuantos países de aquí. Da igual que seas un ciudadano ejemplar, sin antecedentes. Seguro que Clearview ya te tiene fichado. Esta aplicación de búsqueda la emplean más de tres mil departamentos de policía y agenciar gubernamentales de Estados Unidos. Viene a ser algo parecido a un Google de fotos. Se estima que la empresa Clearview AI tiene unas 30.000 millones de imágenes en su poder y no deja de crecer. En esa plataforma, sin fronteras ni supervisión, se almacenan los valiosos datos biométricos de los rostros de millones de personas de todo el mundo. Seguramente, el tuyo también estará ahí. Por ejemplo: Su algoritmo puede cotejar cientos de rostros para ver si coinciden con las imágenes de unas cámaras de vigilancia. O las de un cajero, en el curso de una investigación. Clearview no le ha pedido permiso a nadie. Ni a Twitter, Google, Facebook o Youtube. Los de esta compañía se escudan con que su tecnología sólo está destinada a las fuerzas del orden. La Policía estadounidense ya ha realizado, al menos, un millón de búsquedas con esta app. Clearview es una compañía que prefiere no cotizar en bolsa y no revela la identidad de la mayoría de sus inversores. Una de sus caras visibles es Hoan Ton-That. Un informático australiano de 35 años y origen vietnamita. En 2016 conoció al que sería su socio, Richard Schwartz. Richard era el dueño de un filtro de internet para evitar que los menores accedieran a contenido inapropiado. Ambos pensaron que la tecnología de reconocimiento era un nicho prometedor y se pusieron manos a la obra. Dicen que su algoritmo puede identificar un rostro entre millones, con una tasa de acierto del 99,8 por ciento. Está basado en una red neuronal que se va perfeccionando con el uso. Incluso, es capaz de distinguir entre hermanos gemelos. Clearview se lanzó en 2017 en modo incógnito, para clientes selectos. Y hubiera seguido así de no ser por Kashmir Hill, una periodista de The New Yor Times. Hill destapó sus prácticas. Así lo cuenta en el libro que acaba de publicar, que se titula: Tu cara nos pertenece. Donde revela que la primera opción de Clearview fue la de ser un producto para casinos, inmobiliarias… Hasta que la policía de Nueva York lo probó. Se corrió la voz, entre las fuerzas policiales, de que funcionaba de maravilla. Y su fama trascendió fronteras. Como es ilegal en Europa, Canada y en otros países, Clearview ha frenado sus planes de expansión internacional. Sus diseñadores dicen que es reactivo, no proactivo. Es decir, que el software está diseñado para usarse cuando se comete un delito. En el plano global, la competencia es feroz. China lidera la carrera con su tecnología de reconocimiento facial. Los expertos dicen que ya ha exportado esta tecnología a 136 países. Las cámaras públicas con reconocimiento facial en calles, estadios y estaciones son habituales en el país nipón. Veremos si no acaba siendo una práctica común en el resto de países del mundo.