SUPERFANS TÓXICOS LA ERA DEL STAN FAN
Sobre este episodio
SUPERFANS TÓXICOS LA ERA DEL STAN FAN A partir del 2.000 se avisó de una mayor presencia y poder de los fans. En los foros y otros lugares desde donde podían interactuar con sus ídolos. Algunos especialistas bautizaron este fenómeno como el de super fans. Sin embargo, en algunos casos la atención puede escalar hasta la agresividad. En la era del Stan fan, ciertos seguidores se organizan para sabotear campañas de otros artistas. Realizan ataques online y buscan llamar la atención de sus referentes. El fanatismo es tan antiguo como los gladiadores de la antigua roma. El salto moderno llegó con la Beatlemanía. Luego, la ilusión de un contacto directo con los artistas y el anonimato de las redes sociales auparon las ansías de los seguidores. En Corea del Sur destaca la admiración por el K-Pop. Según el diccionario Urban, un Stan se define como un fan maníaco y obsesivo de cualquier celebridad. El nombre de Stan proviene de la canción de Eminem de 2002. Donde ya relataba la historia de un fan obsesionado con el rapero que termina asesinando a su novia embarazada. En este sentido, espacio como Twitter, Youtube o Spotify centralizan lo que antes se hallaba más disgregado en el ciberespacio. Además, en el consumo cultura suelen darse rivalidades que incitan a posicionarte en un bando. Star Wars versus Star Trek. Marvel contra DC o The Beatles versus Rolling Stones. En estas dinámicas no basta con que ambos sean buenos, sino que uno tiene que ser mejor que el otro. Los superfans están redibujando las relaciones de poder entre el fandom tradicional, intermediarios, creadores y las grandes corporaciones. Uno de los casos recientes más sonados fue cuando una orda de fans del grupo BTS atacaron al expresidente Donald Trump. Y luego hicieron donativos a Black Lives Matter. Desde los sesenta, los escenarios se inundaban de regalos de los seguidores en cada concierto. La última tendencia es que en vez de flores o ropa interior ahora se encuentran teléfonos móviles, objetos de todo tipo y hasta las cenizas de un familiar fallecido. Hasta Ariana Grande termino siendo golpeada por un limón. A la cantante Bebe Rexha, un móvil le dio en toda la cara durante su concierto en Nueva York. Tuvieron que ponerle puntos en el ojo por la herida que se hizo. El origen del lanzamiento de móviles al escenario comenzó en 2017. Durante un concierto del grupo One Direction, Harry Styles, cogió uno de los móviles que lanzaron desde el público. El cantante vio que en la pantalla entraba un mensaje del padre de una de sus admiradoras. Ni corto ni perezoso, Harry respondió al progenitor en directo. Esta ocurrencia se hizo viral y muchos quisieron probar suerte con sus ídolos. Algunos seguidores quieren que su artista favorito recoja su móvil para grabar un vídeo que luego se volverá viral. Los expertos consideran que todo esto no son más que relaciones parasociales con los famosos. Los límites de la privacidad y la seguridad parece que se han traspasado. Es la Stan culture, que ya incluye su propia entrada en el diccionario Oxford desde 2015. Un fan demasiado obsesionado con un famoso en particular. El hecho de estar rodeados de personas desbordadas por la emoción durante un evento, lleva a que las emociones de los Stan fan suban de intensidad. Esa conducta de dependencia emocional hacia una persona que no conoce puede conducir a una adicción. Y busquen llamar la atención, como sea. Como sucedió con el asesinato de John Lennon a manos de un seguidor en 1980. Conviene mejorar los controles de acceso a los espectáculos. Bod Dylan o Madonna ya han prohibido los móviles en sus conciertos.