Tus nuevos amigos serán Bots o la inteligencia artificial
Sobre este episodio
Tus nuevos amigos serán Bots o la inteligencia artificial En 1966 Joseph Weizenbaum programó Eliza. El primer bot conversacional de la historia. Se inspiró en un concepto que empezaba a estar de moda: la empatía. El objetivo fue que el ordenador fuese más empático. Eliza conversaba por escrito con su interlocutor y daba la impresión de que comprendía sus problemas. Eliza funcionaba con un algoritmo simple. Reconocía las palabras clave y hacía preguntas sobre ese tema. Además, tenía almacenadas frases hechas y hasta expresiones de interés. Eliza se instaló en un ordenador gigantesco y tuvo cierto éxito. Aunque no podía memorizar, no entendía la ironía y su conversación se volvía limitada. Ahora, en 2024 hay aplicaciones que te permiten charlar con una inteligencia artificial de lo que quieras. Una de las más conocidas se llama Replika. Pero hay muchas más: Paradot, Chai o Nomi. La gente recurre a estas apps por distintas razones. No es ningún secreto que muchos aprovechan para mantener conversaciones más explícitas o lanzadas de las que mantendrían en la vida real. Los usuarios de estas apps destacan ciertas ventajas. Como que responde inmediatamente, no como algunos amigos de verdad. Incluso, sus creadores les han introducido imperfecciones a los avatares. Como cambios de humor, momentos de confusión o días malos. Estos problemas hacen que las apps parezcan más cercanas. Mark Zuckerberg se apropió de la palabra amigo en el año 2005. Y la transformó en ‘solicitud’. Facebook vino a anunciar lo que podría suponer esta palabra en adelante. Dos o más personas pueden chatear, conocerse, jugar, verse en vídeo… Y todo eso, sin conocerse físicamente. Sin duda, estaba preparando el terreno para la nueva inteligencia artificial generativa. Llegados a este punto, los expertos opinan de dos formas contrapuestas. Unos, aseguran que son interacciones parasociales. Es decir, que la I.a. desconoce la existencia del otro, no es consciente. Esta relación artificial, rehúye de la incomodidad y del compromiso que tiene una relación real con un humano. Tampoco hace falta el consentimiento. La I.a. está disponible 24/7. Los chatbots empiezan a ser capaces de aparentar sentimientos. Pero aún les falta mejorar. En el otro lado, sus creadores defienden que lo importante es que la gente sea feliz. Que se sientan, de alguna manera, comprendidos y respaldados. Los sentimientos que producen pueden ser auténticos. Aunque nunca te digan que no. Esperemos que esta interacción no sea el Game over de la verdadera y necesaria amistad.