El dilema de la resurrección digital
Sobre este episodio
La tecnología avanza a un ritmo imparable. Y estamos llegando a lugares insospechados. A enfrentarnos a dilemas éticos y morales. Uno de los debates más controvertidos es el de recrear digitalmente a personas fallecidas. Una tendencia que nos venden con el propósito de preservar la memoria de los difuntos. Hay empresas que reúnen los datos de una persona fallecida. Y usan la tecnología para imitar, con gran fidelidad, la apariencia y la voz de la víctima. Creando un nivel de realismo que resulta inquietante. Un ejemplo de esta recreación la vemos en los chatbots. Programas que intentan replicar los diálogos que mantendríamos con alguien del pasado. Y simular conversaciones con seres queridos que ya no están aquí. La empresa Here After AI es una de las que intentan adentrarse en este mercado del más allá digital. Aunque no son pocas las cuestiones éticas, las inquietudes legales y los problemas de privacidad y preservación de la identidad. Las personas fallecidas ya no pueden dar su aprobación para el uso de su imagen. Lo que plantea la posibilidad de que se menoscabe su dignidad. Muchos expertos dudan del uso de esta tecnología para superar un momento tan delicado. Podrían tener efectos adversos en los instantes de duelo. Prolongaría la sensación de vínculo con una persona que ya no está viva. Ya que evitan la realidad de la pérdida. Especialmente, cuando se ha ido una persona joven. Un hecho, al que hay que adaptarse. Una cosa es guardar fotos, vídeos y otros recuerdos de alguien que murió. Y otra, muy diferente, es recrear su imagen como si siguiera vivo. Las empresas que ofrecen este servicio lo llaman: tecnología del duelo o nigromancia digital. Es decir, la inteligencia artificial aprende de secuencias de vídeo, publicaciones, mensajes de texto y otro material de un difunto. Y luego recrea una versión del mismo, con esa información, lo más parecida a la persona fallecida. Para ello se sirve desde simples chatbots hasta sofisticados avatares que imitan su apariencia y los sonidos. Por otro lado, hay gente que se está preparando para generar un avatar lo más fiel posible tras su muerte. Denominado: Avatar de historia de vida. Sus creadores defienden su propuesta. Y argumentan que los símbolos religiosos, las estatuas, fotografías y cuadros son una forma de recordar a seres que ya no están con nosotros. Son su recuerdo, su memoria. El debate sigue sobre la mesa mientras la tecnología continúa su curso sin detenerse.