La toxina botulínica el veneno más letal
Sobre este episodio
La toxina botulínica el veneno más letal La toxicidad de esta sustancia es 600 millones de veces superior a la del cianuro. Sin embargo, hemos sabido encontrarle una utilidad terapéutica. La toxina botulínica es una exotoxina. La produce una bacteria aneróbica denominada Clostridium botulinum. Algunos microorganismos con capaces de expulsarla, extracelularmente, para dañar al hospedador. Por norma general, el sistema inmune reconoce las exotoxinas como antígenos. Aunque, algunas son tan tóxicas que resultan fatales antes de que este tenga tiempo de responder. En este caso se trataría del veneno más letal que existe. Superando a ciertos compuestos artificiales creados por el ser humano. Un solo gramo de toxina botulínica sería suficiente para acabar con la vida de un millón de cobayas. Por eso ha sido declarada como arma de destrucción masiva. Y ha sido prohibida tanto por la Convención de Ginebra como por la de Armas Químicas. La botulina tiene un efecto neurotóxico. Es decir, ataca al sistema nervioso de la persona afectada. Las neuronas efectoras son las que transmiten el impulso nervioso a los músculos. Y son la principal diana de este tóxico. La botulina impide la liberación de acetilcolina, el principal neurotransmisor que media la contracción muscular. De este modo, los músculos quedan completamente inutilizados. Pese al peligro que supone para el ser humano este tóxico, los investigadores descubrieron que empleando unas fracciones infinitesimales del mismo, presentaba un efecto terapéutico. Por ejemplo: Puede ser útil para la espasticidad. Una enfermedad en la que se producen contracciones musculares involuntarias crónicas. Habría que localizar el músculo afectado y aplicarle una dosis muy mínima. El resultado es que puede mitigar, casi totalmente, los espasmos. Hay más usos con este tóxico. Han averiguado que puede ser útil para tratar el estrabismo, la vejiga hiperactiva o la migraña. Y, como no, esta sustancia es muy popular en el campo de la estética. El conocido bótox no es más que el nombre comercial de la toxina botulínica de tipo A. Se inyecta para reducir las arrugas y las marcas de expresión. Al final, hemos logrado sacar partido de uno de los venenos más letales que existen.