William Buckland el científico que se lo comía todo
Sobre este episodio
William Buckland el científico que se lo comía todo • William Buckland fue un eminente geólogo y paleontólogo. • Y el primer inglés que describió completamente a un dinosaurio. • Un Megalusaurus. • Durante su carrera fue el primer catedrático de zoología de la universidad de Oxford. • Desde allí enseñó mineralogía. • Sin embargo, ha pasado a la historia por una faceta muy particular. • Como el hombre que quiso comer de todo. • Su pasión por la ciencia le empujó a comerse varios de los animales y plantas de los que almacenaba en su casa. • Y probó todos los bichos que cayeron en sus manos, por muy repugnantes que fuesen. • En su dieta no faltaron ni las ratas. • Fue un entusiasta de la zoofagia, la práctica de comer animales. • Un movimiento que se hizo popular en el siglo 19. • Al margen de estas extravagancias, se casó con Mary Morland. • Una mujer que fue capaz de vivir en su casa, convertida en una especie de arca de Noé. • Juntos, tuvieron nueve hijos. • Como tantos naturalistas del siglo 19, William sintió pasión por los fósiles. • Y trató de compaginar la creación, tal cual la describe la Biblia, con las nuevas teorías científicas emergentes. • Por ejemplo, estuvo convencido de que el Diluvio Universal fue el responsable de la destrucción de las especies, que él estudiaba en sus fósiles. • Llegados a este punto, contemos un par de anécdotas jugosas de tan singular personaje. • Su afán por catarlo todo le hizo resolver un fraude en una iglesia cristiana. • Donde decían que aparecían unas manchas que procedían de la sangre del santo lugar. • William se agachó y pasó su lengua por la humedad. • Al probarlo, sentenció: Esto no es sangre, es orina de murciélago. • Lo sabía, porque ya la había degustado antes. • William tenía un acuerdo con el zoológico de Londres para probar una pieza de cualquier animal muerto de allí. • Según sus declaraciones, lo más desagradable que había degustado fueron dos cosas: • Los moscardones guisados y el asado de topo. • Por ese orden. • Cuenta la leyenda que el arzobispo de York le mostró una caja que contenía el corazón embalsamado de Luis 16. • El arzobispo lo compró en París, en la época de la Revolución. • William la miró y… • ¿Adivináis lo que hizo? • Bingo, lo habéis acertado. • Otra anécdota cuenta que William, durante una clase, le preguntó a sus alumnos: • ¿Qué es lo que gobierna el mundo? • Parece ser que ninguno le dio la respuesta correcta. • Al final, él contestó: • El estómago. • Los grandes se comen a los pequeños y estos a otros aún más pequeños. • Desde luego, el crítico de arte John Ruskin, pudo comprobarlo. • Solía acudir a algunas cenas en casa de William. • Donde no faltaban unas delicadas tostadas de ratón. • O platos a base de puercoespín y pantera. • No queremos ni pensar en el postre. • Sin duda, fue el científico que más usó el paladar en sus investigaciones.