El español que habló de la selección natural antes que Darwin
Sobre este episodio
El español que habló de la selección natural antes que Darwin Félix de Azara es una figura esencial, poco celebrada. Nació en España, en el siglo 18. Fue un pionero, cuyas observaciones de la flora y fauna sudamericana desafiaron las concepciones de su tiempo. Su legado, con ese enfoque científico novedoso, proporcionó una base sólida a los futuros naturalistas. Y llegó a influir en Charles Darwin. Éste último reconocería a Azara en sus obras. Destacando cómo sus detalladas descripciones y teorías le ayudaron a moldear el concepto de selección natural. Félix nació en 1742 en Barbuñales, un pequeño pueblo aragonés, en el seno de una familia acomodada. Cursó estudios en Filosofía y Derecho en la Universidad de Huesca. Luego, hizo la carrera militar, ingresando como cadete en el Regimiento de infantería en 1763. Más tarde, se especializó en ingeniería militar. En 1781 su vida tomó un giro decisivo cuando le enviaron al Virreinato del Río de la Plata. Su misión fue la de delimitar las fronteras entre las posesiones españolas y portuguesas en América del Sur. Fue un encargo tanto diplomático como técnico que buscaba poner fin a los conflictos territoriales entre ambas coronas. Sin embargo, Félix tuvo que esperar allí más tiempo del deseado, ante la demora de los portugueses. Durante ese inesperado retardo, Azara se dedicó a explorar y a documentar la biodiversidad de Paraguay. Su curiosidad insaciable le hizo estudiar la rica flora y fauna del lugar. En sus observaciones, registro las características y el comportamiento de cada especie. El español siempre destacó cuando sus descripciones se basaron en observaciones directas y cuándo no. En sus anotaciones se aprecia el estudio de más de 448 especies de aves, que fueron documentadas por primera vez por Félix. Sus ideas científicas ofrecieron una perspectiva diferente a la teoría dominante, la de naturalistas como Buffon. Las ideas populares del momento argumentaban que las especies de América eran degeneraciones de sus contrapartes europeas. Debido a las condiciones climáticas inferiores del Nuevo Mundo. Azara, en cambio, comprobó que las adaptaciones de estas especies a su entorno le sugerían una compleja evolución y no una degeneración. Sus apreciaciones desafiaron el consenso científico de su época. Y dio alas a la teoría de la evolución que plantearía Darwin, décadas más tarde. El inglés siempre llevó un ejemplar de los escritos de Azara durante sus viajes en el Beagle. Y citó la obra del español en varias ocasiones. En resumen, Azara demostró que con una mente abierta y siguiendo un enfoque meticuloso, se pueden hacer grandes descubrimientos que cambien paradigmas. Tras dos décadas de investigación en Sudamérica, Félix regresó a España en 1801. Al principio, su obra tardó en ser reconocida. Hasta que empezó a resonar en ciertos círculos científicos. Finalmente, fue aclamado en París por eminentes naturalistas. Y su fama se extendió por toda Europa. El impacto de su obra en la ciencia fue profundo, influyendo en disciplinas como la biología, la zoología o la etología. De hecho, hoy se le considera como un precursor de la ecología y la etología. No olvidemos su nombre, el de una figura que cambió nuestra comprensión del mundo natural.