3 señales de que vas por el camino equivocado
Sobre este episodio
Poco a poco se consumen los días y el calendario nos indica que este año pronto se va a acabar. Y no sé si es por costumbre, por estar a tono con los demás o simplemente por ingratitud con la vida, la mayoría de las personas está angustiada y, sobre todo, abrumada . ¿Por qué? Porque “este año no se hizo nada” , dicen, con un claro dejo de frustración. Una sensación muy desagradable. Recientemente, en una reunión con unos familiares, uno de ellos, precisamente, expresó esa queja. “No, Pablo, este no fue mi año. Todo me salió al revés y, si no se termina pronto, me voy a enloquecer” , me dijo apesadumbrado. En silencio, un poco sorprendido, escuché sus lamentos y me mordí la lengua para evitar hacer algún comentario que hiriera sus susceptibilidades. ¿Por qué? Porque lo peor que puedes hacer con una persona que asume esa actitud negativa y derrotista es llevarle la contraria. ¡Ahí se arma Troya! De hecho, las personas en esta posición lo que claman en silencio es que les permitan desahogarse, que los dejen sacar ese resentimiento que los carcome internamente, ese frustración porque son incapaces de darle un rumbo a su vida.