Las emociones: un oasis o un tsumani
Sobre este episodio
“¿Por qué? ¿Por qué a mí? ¿Qué hice para merecer esto?” . Cuando la vida nos golpea, cuando la realidad nos muestra su peor cara, es imposible no formularnos estos interrogantes. Que, además, son como echarle sal a la herida , porque en vez de ayudarnos a encontrar una respuesta contribuyen a incrementar la sensación de tristeza, a aumentar los daños colaterales . Una de las principales causas de las desdichas del ser humano es su deseo irreprimible de hallarle una explicación consciente a todo lo que le ocurre. Y sí existe, pero no en el lugar donde las busca, en su exterior . La respuesta está en tu interior, porque es de allí que surge cuanto te sucede en la vida, lo bueno y lo malo, lo positivo y lo negativo, lo constructivo y lo toxico. Es una ley de la vida. Sin embargo, por lo que nos enseñaron y por el ejemplo de nuestros mayores, por la presión de la sociedad en que vivimos, aprendemos a trasladar la responsabilidad. Se la achacamos a lo que llamamos destino , a los astros (el horóscopo), a la suerte, a un ser supremo o, en su defecto, a algo más mundano como el gobierno de turno, el precio del petróleo, a los vaivenes de la economía, en fin.