No te des más golpes de pecho: ¡cambia!
Sobre este episodio
“Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” . Llega el momento en el que los golpes de pecho son inevitables, independientemente de cuán dolorosos puedan ser. ¿Sabes cuándo ocurre? El día que te cansas de tropezar con la misma piedra y que, además, se derrumbaron también todas esas disculpas que habitualmente usamos los seres humanos para justificar nuestras acciones. Una de las realidades más apremiantes de la vida es aquella de vernos obligados a asumir la responsabilidad de lo que hacemos. Por lo que nos enseñaron cuando éramos niños, creemos que lo bueno (o positivo) surge de nosotros, mientras que lo malo (o negativo) viene del exterior : de otras personas, de las energías del universo, de alguna manifestación del ser supremo. Y dado que en términos generales son más las situaciones negativas en la que nos vemos involucrados cada día, nos pasamos gran parte de la vida buscando responsables o, más exactamente, culpables de cuando nos sucede. Así, entonces, vemos enemigos por doquier : en casa, en el trabajo, en las relaciones, en la naturaleza, en el gobierno, en la economía…