Estos 10 malos hábitos son veneno puro
Sobre este episodio
Hay un hábito que cultivé de chico y que todavía disfruto: es jugar en la pileta (piscina), en especial durante el verano. Recuerdo que cuando nos cansábamos de nadar o de jugar con la pelota, con mis hermanos, primos y amigos del barrio hacíamos carreras . ¡Sí, carreras en el agua!, una sensación distinta y divertida porque la resistencia del agua nos impedía avanzar con velocidad. Lo mejor es que casi nunca ganaba el más grande o el más fuerte, que por el peso se quedaba rezagado. Los pequeños, los más ágiles, en cambio, eran los que cruzaban la pileta en el menor tiempo. Y yo era uno de ellos . Descubrí que había una estrategia para evitar que el agua me frenara, que era avanzar encorvado, con todo el cuerpo prácticamente sumergido.