Restaurando el Amor en la Familia
Sobre este episodio
Vivimos en un mundo donde muchas familias han sido marcadas por el divorcio, la ausencia de un padre o una madre, y heridas profundas en el hogar. Sin embargo, cuando Pablo escribe a la iglesia de Colosas en Colosenses 3:18-21, también se dirige a familias que vivían en una sociedad difícil, donde la autoridad del padre era muy fuerte y las demostraciones de amor eran escasas. En medio de esa realidad, el evangelio llega para transformar el corazón del hogar. Pablo enseña que la familia no debe estar basada en el temor, el abuso de autoridad o el egoísmo, sino en el amor, el respeto y el cuidado mutuo. Las esposas son llamadas a respetar a sus esposos, los esposos a amar y no ser duros con sus esposas, los hijos a obedecer a sus padres, y los padres a no desanimar a sus hijos. Este pasaje nos recuerda que Dios se interesa por lo más íntimo de nuestras vidas: nuestra familia. Aunque no todos hemos crecido en hogares perfectos, Cristo puede restaurar lo que está roto y enseñarnos una nueva manera de relacionarnos. El plan de Dios es que los padres amen a sus hijos, que los hijos honren a sus padres y que el hogar sea un lugar donde se refleje el amor de Cristo.