Siempre pude oírte
Sobre este episodio
Fingí ser sordo para no hablarle al papá de mi amigo. La mentira duró nueve años, y en ese tiempo esa casa habló delante de mí como se habla delante de un mueble. Oí todo. Incluida la noche en que mi amigo desapareció. En el juicio, su papá levantó las manos y me habló en señas.