Lo difícil no es equivocarte. Es aceptar que te equivocaste #54
Sobre este episodio
Lo difícil no es equivocarte. Es aceptar que te equivocaste Imagina que llevas semanas, muchas semanas hablando muy bien de un restaurante. Te lo descubrió un amigo y desde entonces, se lo has recomendado a varios amigos. Ya sabes, les dices que se come increíble, que merece la pena ir, que tú conoces el sitio porque has estado y que no falla. Lo vais a disfrutar. Y finalmente vais todos juntos. Tus amigos y tu. Pero la cena sale regular. Resulta que un plato llega frío, y otro no está especialmente bueno. Ese día el servicio tarda lo que no está escrito y tus amigos empiezan a poner caras de no entender nada y, claro casi sin darte cuenta, te ves empezando a defender el restaurante. “Hoy deben de tener algún problema.” Porque habitualmente no es así. “Normalmente este plato está muchísimo mejor.” LA ultima vez que vine…. “Es que, casualidad o no, habéis pedido justo lo que yo no habría pedido.” “Yo vine la semana pasada y fue completamente diferente. No hay color” Y en estos casos, que te puedo decir, quizá tengas razón, aunque si nos lo intentamos llevar al podcast de hoy y su título, podría estar ocurriendo algo bastante más interesante y que a mí personalmente me vuela la cabeza. Cuando te encuentras poniendo excusas en realidad, ya no estás evaluando el restaurante. Estás haciendo lo que a mi me parece más interesante. Estás defendiendo a la persona que lo recomendó. Y esa persona, mira por donde, resulta que eres tú. Bienvenidas y bienvenidos a Liminal. Mucho retraso estos últimos días en subir los podcast. Ando dando vueltas a terminar la primera semana del progra de desarrollo personal que he titulado Imparablemente-Extraordinario. Y todo se me ha retrasado. No obstante, te ánimos a que te suscribas para seguir recibiendo episodios, ideas y conceptos que puedan ayudarte a mirar con más claridad algunas de las cosas que hacemos, mira por donde, sin darnos demasiada cuenta. Hay un concepto de psicología que explica muy bien escenas como esta: Lo habras oído 1000 veces, o no, quien sabe. Es el concepto de disonancia cognitiva.