EDIFICANDO CON LA PALABRA PARA LA GLORIA DE DIOS
Sobre este episodio
Hageo 2:4-5, 15, 19. Dios, en Su infinita misericordia, envía al profeta Hageo no para condenar al pueblo, sino para invitarlos a un cambio radical: dejar el lamento, esforzarse, y consagrarse nuevamente a la obra, con la promesa de que Su Espíritu estaría en medio de ellos y que la gloria postrera sería mayor. Hoy, el Espíritu Santo nos hace ese mismo llamado a nosotros: basta de quejas, es hora de consagrar nuestra vida, nuestra familia y nuestra iglesia al Señor.