¡QUE NUESTRA CASA RESUENE CON SU PALABRA!
Sobre este episodio
Salmo 119:105; 1:2. ¡Es hora de cambiar el ambiente! No necesitas ser un teólogo para hacer esto. Solo necesitas un corazón dispuesto y una Biblia en tus manos. El avivamiento no comienza en un gran templo; comienza en la sala de tu casa, cuando un padre, una madre, un joven o un niño decide abrir la Biblia y decir: "Hoy, en esta casa, se habla la Palabra de Dios".