La implacable ira de Dios contra Judá
Sobre este episodio
La confianza en Dios se fundamenta en su soberanía absoluta y en la certeza de que Él gobierna todas las cosas conforme a su voluntad. El hijo de Dios no confía en sus propias fuerzas, ni en las circunstancias cambiantes, sino en quien es Dios, en su carácter soberano, justo y amoroso, en aquel que nos eligió, redimió y sostiene por su gracia, esta confianza no es pasajera, sino una respuesta reverente y segura de que Dios es fiel a sus promesas, incluso en medio del sufrimiento o la incertidumbre.