La señal de los higos buenos y malos
Sobre este episodio
La esperanza en la redención no radica en la capacidad humana de volverse a Dios, sino en la soberana gracia de Dios que escoge, transforma y restaura a su pueblo, incluso en medio del juicio, Dios preserva un remanente, no por méritos propios, sino por su propósito eterno de redención. Dios ha prometido darnos un corazón nuevo para que lo adoremos verdaderamente. Esta elección soberana es la fuente de nuestra esperanza, aun en las peores circunstancias, Dios no abandona a los suyos, sino que obra para restaurarnos y llevarnos a una comunión genuina con Él.