El nuevo pacto
Sobre este episodio
La santidad no es el resultado de una reforma externa ni del esfuerzo humano por cumplir normas, sino la consecuencia de una transformación interna operada por Dios. Él mismo implanta en sus hijos un nuevo corazón con Su ley escrita en él, mediante el cual aprenderán a amar lo que Dios ama y desearán andar en sus caminos. Esta santidad no es meramente posicional; el creyente regenerado posee una nueva disposición espiritual que lo impulsa a obedecer a Dios con gozo. Así, la santidad se convierte en evidencia del nuevo nacimiento y del poder del Espíritu obrando en el corazón.