Jeremías 39 - Caída de Jerusalén
Sobre este episodio
La protección divina no siempre elimina las dificultades, pero garantiza que Su cuidado permanece incluso cuando todo parece perdido, Su presencia y fidelidad estarán presentes en todo momento. Dios no es indiferente al corazón que confía en Él; su cobertura es intencional, personal y fiel, demostrando que la confianza puesta en Él nunca es en vano. Esta protección se manifiesta de manera clara y específica, y depende de la soberanía de Dios al preservar a sus escogidos en medio del juicio. No es por méritos propios, sino por la obra del Espíritu que genera una confianza firme en el Señor.