Ezequiel 14 "Juicio contra los idolatras que consultan al profeta"
Sobre este episodio
Cuando el corazón está dividido entre Dios y cualquier otro ídolo, sea el dinero, el poder o el reconocimiento, la devoción se fragmenta y la obediencia se vuelve inconsistente. Nuestro Señor Jesús lo expresó con claridad al decir que “Nadie puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro”. El Señor no comparte su gloria ni acepta una fidelidad parcial. Servirle implica rendir todo pensamiento, deseo y propósito a su voluntad soberana, reconociendo que solo Él es digno de nuestra entrega absoluta.