Ezequiel 21 "La espada afilada de Jehová"
Sobre este episodio
La justicia de Dios es la expresión perfecta de su santidad. No está sujeta a méritos humanos ni a estándares cambiantes, sino que fluye de su naturaleza inmutable y santa. Dios no puede pasar por alto el pecado, porque hacerlo sería negar su propia esencia; sin embargo, su justicia esta entrelazada con su misericordia. En la cruz, vemos la justicia divina plenamente satisfecha: el castigo que merecíamos fue cargado sobre Cristo, para que los que creen en Él, sean justificados sin que Dios deje de ser justo. Así, la justicia de Dios no solo condena el pecado, sino que también garantiza la salvación de los que han sido redimidos por gracia mediante nuestro Señor Jesucristo, todo para su gloria y honra.