Ezequiel 32 "Profecía contra Egipto 4"
Sobre este episodio
El juicio de Dios es la manifestación de su santidad y justicia frente al pecado y la rebelión humana. No es arbitrario ni impulsivo, sino coherente con su carácter perfecto. A lo largo de la Escritura vemos que Dios no tolera el mal, y aunque su juicio conlleva severidad, también persigue un propósito redentor en sus hijos: corregir, purificar y restaurar para la gloria de su nombre. De este modo, el juicio abre camino a la esperanza, porque Dios no destruye por placer, sino para exaltar su gloria y llamar a los suyos al arrepentimiento.