Oseas 14 "Súplica a Israel para que vuelva a Jehová"
Sobre este episodio
La gracia de Dios es un favor inmerecido, nacido únicamente de su amor soberano y no de la bondad o esfuerzo humano. El ser humano, afectado por el pecado, no puede acercarse a Dios ni restaurar por sí mismo la relación quebrantada; por eso, es Dios quien toma la iniciativa de llamar, perdonar y transformar el corazón. Esta gracia sana la rebelión y produce una vida nueva que da fruto para su gloria. Lejos de ser una excusa para pecar, la gracia de Dios nos lleva a la adoración, a la gratitud y a una obediencia sincera, mostrando que la salvación es completamente obra del Señor y que toda la gloria le pertenece a Él.