Joel 2 "La misericordia de Jehová"
Sobre este episodio
El arrepentimiento no es una obra humana ni una decisión autónoma del pecador, sino un don de la gracia soberana de Dios que nace de un corazón regenerado por el Espíritu Santo. El ser humano, muerto en sus delitos y pecados, no puede volverse a Dios por sus propias fuerzas; es Dios quien, por medio de su Palabra y su Espíritu, produce un quebrantamiento genuino que lleva al reconocimiento del pecado. Este arrepentimiento verdadero no se limita al remordimiento externo, sino que implica una transformación interior que se manifiesta en una vida de obediencia, fruto de la fe y evidencia de la obra redentora de Dios en sus hijos.