Jonás 3 "Ninive se arrepiente"
Sobre este episodio
La gracia de Dios se manifiesta en que es Él mismo quien toma la iniciativa para rescatar al pecador. No solo perdona cuando alguien se vuelve a Él, sino que también concede la oportunidad, la convicción y el llamado que hacen posible ese arrepentimiento. La salvación no es el resultado del esfuerzo humano, sino un regalo inmerecido que fluye del amor soberano de Dios. Cuando una persona reconoce su pecado y clama por misericordia, descubre que la gracia ya estaba obrando en su corazón, atrayéndola hacia el perdón y una nueva vida. Así, toda la gloria de la salvación pertenece al Señor, quien transforma, restaura y preserva a quienes confían en Él.