Nahum 2 "Anuncio de la caída de Nínive"
Sobre este episodio
La justicia de Dios es un reflejo de su actuar de acuerdo con su santidad perfecta, dando a cada uno conforme a sus obras. Dios determinó el juicio en una respuesta justa al pecado. La justicia divina no es arbitraria ni injusta, sino una expresión necesaria de su carácter santo. Dios no tolera el mal indefinidamente, pero actúa en el tiempo preciso, demostrando que Él gobierna sobre las naciones y que todo pecado será finalmente juzgado. Al mismo tiempo, su justicia asegura que el mal no tendrá la última palabra, sino que Dios establecerá lo recto conforme a su voluntad.