Sofonías 3 "El pecado de Jerusalén y su rendición"
Sobre este episodio
La obra de redención es iniciada, sostenida y consumada por Dios. Él no solo rescata al pecador del juicio que merece, sino que también transforma su corazón, lo limpia de su pecado y lo restaura para una relación con Él. Esta gracia no depende de méritos humanos, sino del amor soberano de Dios, quien decide salvar para la gloria de su nombre. Dios se deleita en su pueblo, se goza en él y lo rodea con su amor. Así, la salvación no es solo liberación del castigo, sino la restauración plena de una relación en la que Dios mismo se complace en aquellos que ha redimido.