Mateo 5 "Jesús y la ley"
Sobre este episodio
La santidad de Dios revela su pureza absoluta, su perfección moral y su completa separación de todo pecado. Él no solo demanda una obediencia externa, sino una justicia perfecta que alcance los pensamientos, intenciones y deseos del corazón. Frente a este estándar santo, el ser humano es incapaz, por nuestras propias fuerzas jamás podemos alcanzar la justicia que Dios exige. Por eso, la gracia de Dios es absolutamente necesaria, solo mediante la obra redentora de Cristo y la acción transformadora del Espíritu Santo podemos ser perdonados, reconciliados con Dios y capacitados para vivir para su gloria.