Romanos 8 "El amor de Dios en medio de la pérdida"
Sobre este episodio
El amor de Dios por sus hijos es eterno, soberano e inmutable. En medio del dolor podemos descansar en la certeza de que ninguna circunstancia, ni siquiera la muerte, puede separarnos del amor de Dios manifestado en Jesucristo. Ese amor nos sostiene, consuela y preserva hasta el final. La Biblia no enseña que el amor de Dios se mide por la ausencia de pruebas, sino por la fidelidad con la que Él sostiene a su pueblo en medio de ellas. La mayor demostración de ese amor no se encuentra en una vida libre de sufrimiento, sino en la entrega de Jesucristo en la cruz para salvar a pecadores indignos.