Marcos 4 "Parábola del sembrador"
Sobre este episodio
Debido a la caída, el corazón natural del ser humano está endurecido por el pecado y no puede recibir verdaderamente las cosas de Dios por sus propias fuerzas. Solamente la obra soberana y regeneradora del Espíritu Santo puede abrir el corazón para recibir la Palabra con fe, perseverar en ella y producir fruto. Solo aquellos en quienes Dios obra eficazmente mediante su Palabra y su Espíritu, oyen, reciben y producen fruto. La salvación pertenece al Señor, y el fruto que aparece en la vida del creyente es evidencia de la obra de Dios.