Marcos 10 "El ciego Bartimeo recibe la vista"
Sobre este episodio
Debido a la caída, el ser humano se encuentra espiritualmente ciego y es incapaz de reconocer verdaderamente a Cristo por sus propias fuerzas. Solamente la gracia soberana de Dios puede abrir nuestros ojos, concedernos fe y llevarnos a clamar por su misericordia. La fe salvadora no es un mérito humano, sino un don de Dios que nos hace descansar únicamente en Cristo. Cuando Él transforma el corazón, también transforma la dirección de nuestra vida, de manera que ya no vivimos para nosotros mismos, sino que seguimos a Cristo en obediencia, dependencia y gratitud.