Marcos 12 "Los labradores malvados"
Sobre este episodio
Dios es el dueño soberano de todo y ha establecido a Cristo como la piedra principal de su obra de redención. Debido a la naturaleza caída, el ser humano no solamente es incapaz de salvarse por sí mismo, sino que también rechaza su verdad cuando esta confronta sus propios deseos. Sin embargo, el rechazo humano no puede frustrar el propósito eterno de Dios. En su soberanía, Dios lleva adelante su plan de redención y establece a Cristo como fundamento de su pueblo. Por tanto, nuestra salvación no depende de la fidelidad del hombre, sino de la gracia soberana de Dios y de la obra perfecta de nuestro Señor Jesucristo.