Marcos 12 "El gran mandamiento"
Sobre este episodio
Dios es digno de toda nuestra adoración, obediencia y entrega. Sin embargo, debido a nuestra naturaleza caída, somos incapaces de amar a Dios y al prójimo con la perfección que su ley exige. La ley revela tanto la santidad de Dios como la profundidad de nuestro pecado y nuestra necesidad de Cristo. Solamente por la gracia de Dios, mediante la obra regeneradora del Espíritu Santo, nuestro corazón puede ser transformado para amar a Dios y comenzar a amar al prójimo conforme a su voluntad. Nuestra obediencia no es la causa de nuestra salvación, sino el fruto de una vida que ha sido alcanzada y transformada por la gracia.