El caracol que despertó en un museo
Sobre este episodio
Un caracol llegó al Museo Británico como una pieza más de la colección. Años después, una sospecha y un poco de agua templada cambiaron su historia. Una pieza de museo empezó a moverse y llevaba unos cuatro años pegada a una tablilla. Era un caracol del desierto egipcio. En 1846 llegó al Museo Británico, lo dieron por muerto y lo colocaron en la colección. Pero en marzo de 1850 alguien sospechó que seguía vivo. Lo despegaron y lo pusieron en agua templada. El caracol salió de su concha, empezó a moverse y volvió a comer. Todavía vivió otros dos años. No había resucitado. Estaba en reposo. Estos caracoles pueden encerrarse en su concha, cerrar la abertura y reducir muchísimo su actividad para conservar agua cuando todo está seco. Mientras el museo lo trataba como un objeto, él seguía siendo un animal vivo. Unos cuatro años sin dar señales. Imagínate descubrir que una pieza de tu colección está esperando a que llueva.