Mi rendición | Ps. Luis Izquierdo
Sobre este episodio
Muchos pensamos que vivir nuestra vida cristiana es hacer un ritual cada semana o seguir una rutina, y eso crea una forma errónea de ver a Dios. Nos hemos hecho un mundo que nos enseña a adorar a Dios solo cuando todo está bien. Pero vendrán circunstancias donde creeremos que no debemos adorarlo. El ser humano tiende a enojarse contra Dios cuando tan solo ve algo que no le gusta. Pero en el reino de Dios existe una postura que rompe toda lógica humana. Tal vez estemos viviendo en una cárcel llena de oscuridad y sin esperanza por nuestras desiciones. Pero también está la otra cara de la moneda donde hacemos todo bien pero nos sentimos en lo más bajo del abismo. Lo importante es que en medio de la cárcel, en medio de los problemas, siempre hay algo que Dios quiere transformar en nuestro corazón. Un corazón no rendido mide el amor de Dios según sus circunstancias, según lo que viva, pero un corazón rendido a Dios y que lo conoce íntimamente, sin importar las circunstancias, entiende que la presencia de Dios y su gracia es más que suficiente para encontrar la plenitud. El enemigo puede encadenar nuestro cuerpo, pero no podrá encadenar nuestra alabanza y adoración.