Un corazón que adora | Ps. Luis Izquierdo
Sobre este episodio
Adoración es rendir reverencia y sumisión. La adoración significa venerar, inclinarse o postrarse de rodillas, y va más allá de solo un hecho físico. El problema es que muchas veces nuestro corazón no está rendido a Dios. Las personas se renden ante lo que hay en sus corazones, ante los deseos y afanes. Adoración no se define por el sonido de un instrumento o una armonía, alabanza va más allá de entonar una bonita canción. Dios no busca cantantes profesionales, busca un corazón rendido. Adoración no se limita a un domingo, adoración es un diario vivir, un estilo de vida, una expresión externa de una de una condición interna de nuestro ser. Alabanza es el lenguaje supremo de la obediencia. Nuestra vida puede ser una melodía de adoración, porque adoración es obediencia. Lo que Dios quiere es que lo busquemos con un corazón sincero, honesto y dispuesto a ser transformado por su presencia. Nuestro servicio y obediencia sube directamente al cielo como una alabanza dulce y agradable.