Desata mis labios | Ps. Daris Bañuelos
Sobre este episodio
Hay un gran poder en la alabanza y en las palabras. Lo que nuestra boca declara tiene poder para dar vida o muerte. El destino de muchos de nosotros se define por nuestras palabras, y por las palabras que otros han declarado acerca de nosotros. Las palabras de un padre pueden determinar el destino de un hijo. Sin embargo, el enemigo quiere callar nuestros labios para que nuestras palabras de bienestar no sean pronunciadas, para que no suceda lo que Dios ha establecido. El mayor problema en las relaciones humanas es la falta de comunicación. A los hombres se les entregó poder y sacerdocio en la familia. Pero el diablo ha trabajado en los hombres para enmudecerlos y, por tanto, su voz y autoridad está silenciada. Si reconocemos con nuestra boca que Jesús es nuestro Señor, Él podrá actuar en nuestra vidas. Hay conquistas que solo obtendremos si levantamos la voz. Para muchos al única forma de abrir sus labios es con la intervención de Jesús.