Ya no eres siervo, sino hijo; y siendo hijo eres también heredero
Sobre este episodio
Dios se vale de su criatura María para traernos la plenitud de los tiempos, en los que su Hijo nos trae la salvación, y por el actuar del Espíritu ahora podemos llamarlo Abbá, y dejar de ser siervo y pertenecer a los hijos de Dios sabiéndonos herederos suyos, atendamos a la proclamación de la Palabra de vida