Te conocías sólo de oídas, ahora te han visto mis ojos
Sobre este episodio
En el sufrimiento podemos conocer a Dios de un modo cercano e íntimo, puesto que nos encontramos en una situación de necesidad, humildad y pequeñez, terreno este, que permite una revelación y un conocimiento de Dios ya no de oídas sino por medio de su revelación personal.