Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él
Sobre este episodio
Dios se hecho carne, santificando nuestra humanidad y convirtiéndola en su templo, cuidemos pues de edificar como conviene, desterrando todo aquello que afea el templo de Dios, es decir, el pecado y esforcémonos por ser reflejo de la gloria de Dios