No son del mundo, sino que yo los he escogido sacándolos del mundo.
Sobre este episodio
Jesús con su pasión, muerte y resurrección nos ha comprado y nos ha sacado del mundo para que mediante el bautismo seamos ovejas de su rebaño y pueblo suyo que irradie al mundo con Su Luz, más debemos recordar que no somos del mundo sino de Cristo.