Jesús no fue primero "sí" y luego "no"; en él todo se ha convertido en un "sí"
Sobre este episodio
Podemos vivir en la luz como cristianos por qué Jesús ha sido un sí al Padre, un sí a si mismo, un sí a nosotros y nos ha ungido, sellado y derramado el Espíritu de amor en nosotros y nos llama a ser luz del mundo.