Nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un espejo la gloria del Señor
Sobre este episodio
El Espíritu Santo, nos va transformando cada vez más en la viva imagen de Cristo Jesús, y esto debe traducirse en una vida de santidad y justicia auténticas, por las cuales se experimenta la libertad y se asume el compromiso de anunciar el Evangelio de la Misericordia.