Arrancaré una rama del cedro y la plantaré para que eche brotes, dé fruto y se haga un cedro noble
Sobre este episodio
El Señor, nuestro Dios, trabaja permanentemente a nuestro favor para darnos vida, para que demos frutos abundantes y nos eleva en dignidad; llamándonos a participar de su Reino siendo portadores, difusores, e instauradores del mismo, en medio de las dificultades diarias con la firme esperanza y certeza de que Él no nos abandona nunca.