Ya no son extranjeros ni forasteros, sino que son ciudadanos de los santos
Sobre este episodio
Dios, nos bendice hoy diciéndonos que ya no somos extranjeros o forasteros, qué somos ciudadanos de los santos, que somos miembros de la familia de Dios, qué estamos edificados sobre los apóstoles y nos invita a ser continuadores de su obra invitando a los pecadores a la conversión, no condenado a nadie y predicando la buena noticia de la salvación