Bendecidos, perdonados y enviados para proclamar el Evangelio
Sobre este episodio
Ser pescador de hombres es: Experimentar la gloria de Dios. Gritar con mi vida a todo ser humano la Resurrección de Cristo. Ser consciente de haber sido salvado por Él. Trabajar para que la gracia no sea infecunda en mí. Asumir el compromiso de ser heraldos del Evangelio.