Talemos el árbol en su lozanía arranquémoslo de la tierra vital
Sobre este episodio
La Palabra de Dios nos invita hoy a confiar y suplicarle que su amor y su misericordia dirijan nuestros corazones, tal experimentar la persecución y la tribulación, digamos: Señor. Yo, como cordero manso, llevado al matadero Señor, Dios mío, a ti me acojo, sabiendo que sus Palabras son dignas de crédito